Que continúen esas vacaciones.

Ayer fue un día completo, completo. Dio para mucho, la verdad.

Por la mañana tuvo lugar mi tercera entrada en el estudio de grabación para seguir creando las canciones de lo que va a ser mi segundo álbum. Cada vez me siento más cómodo allí, y se nota en el resultado. Hasta ahora hemos hecho dos canciones y dos demos de una misma canción, que grabaremos definitivamente más adelante. La cosa va muy bien y es posible que tengamos el trabajo hecho antes de lo que yo esperaba. Vamos, que ni mucho menos va a costar dos años como en el primero.

Después de una mañana productiva, tocó comer por ahí ramen en un japonés. Solo lo había comido una vez, sin muy buen recuerdo, pero esta vez sí me ha gustado, ya que me lo pedí sin caldo. Todo aquel que me conozca, sabe que el agua caliente (y por consiguiente, los caldos) me da un asco terrible, por lo que nunca tomo infusiones y las sopas siempre muy espesas. Por eso, al pedirme el plato que no llevaba caldo, me gustó mucho. Habrá que repetir.

Tras un largo, larguísimo paseo por el centro de Madrid para bajar la comida que nos había dejado un poco empachados, iban a dar las seis de la tarde, así que fuimos hacia La Boite, donde La Prohibida iba a repartir los cds de su nuevo álbum acústico a los que habíamos colaborado en el crowdfunding. También estuvo el día anterior, pero no fui por estar agotado de pasarnos el día en la calle caminando.

Allí, entre luces rojas (que me encantan) y con una Boite muy cambiada por la pandemia (ahora, al cerrar el ocio nocturno, se ha convertido, como muchos pubs, en un lugar de tarde, con mesas delimitadas, todo muy bien diseñado), pude ver, una vez más, a La Prohibida y me llevé mi cd, la foto firmada y una bolsa de tela que me gustó mucho. Siempre es un placer verla, sobre todo viendo que sigue ahí, triunfando y trabajando, después de tantos años.

Tras muchísimos kilómetros en las piernas, acabó el día en el sofá.

Por otra parte, en estas vacaciones he puesto, por fin, la primeras líneas a esa nueva novela que llevaba un tiempo rondándome la cabeza. Cogiendo el espíritu de En Plan Travesti, que tanto me marcó, voy a escribir una historia de ficción basada en aquella época dorada madrileña que viví tan intensamente. Esta historia me va a tener muy enganchado, lo presiento.

Que continúen esas vacaciones.

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